jueves, 28 de agosto de 2008

El principe que termina siendo sapo amarrado!

Si bien encontrar al príncipe resulta difícil, la misma vida parece poner obstáculos que resultan a veces una vil burla del destino. Es entonces cuando uno ríe por no llorar porque si uno se viera en los ojos de otro, sería como ver una escena de alguna tragicomedia.


Era un verano de esos en los que todo el mundo traía el bonceado perfecto, veía por las calles los autos llenos de maletas, la ballena inflable en la parilla

de las mini vans y se escuchaba música de los Beach Boys en cada auto que pasaba...yo sin embargo me encontraba fuera de la oficina con un cigarrillo

esperando a un desconocido con el que iba a trabajar en un proyecto por

dos semanas y que me tendria amarrada a un montón de papeles y hundida en el escritorio por 15 dias! Estaba a punto de terminar el cigarrillo cuando un hombre apareció en el horizonte, se trataba de un apuesto príncipe, vestido de negro, rubio como el sol y ojos color miel. ¡Oh Dios! ¿Sería acaso el sujeto al que yo esperaba? ¿Sería el destino quien por fin ponía al tan esperado príncipe en bandeja de plata?

  • ¿Polly?

  • ¿Si?

  • Jorge...¿del proyecto?


Siiiii! Casi podía escuchar la maquina de Jackpot al fondo anunciando que el amor por fin tenía una ganadora y era yo! Nos presentamos por supuesto de manera formal y cuando estreché su mano pude sentir algo en el dedo anular. Mi mirada inmediatamente se fue a la mano pero la velocidad en la que la metió al bolsillo de su pantalón, evitó que pudiera ver si se trataba de un anillo. Lo que era latente es que había algo en el aire, la química entre los dos se podía cortar con cuchillo. Subimos al ascensor y nos encontramos a mi amiga Carla y fue entonces que salió la mano y pude ver que en efecto portaba un anillo de casado. El sonido de Jackpot pronto se convirtió en marcha fúnebre. En cuanto salimos del ascensor, Jorge se disculpó para ir al tocador mientras yo adelantaba el area de trabajo. Obviamente en cuanto llegué a mi oficina, saqué el perfume, me retoqué el labial y arreglé mi cabello para verme simplemente espectacular. Pasaron un par de minutos cuando Jorge apareció e inmediatamente noté que ¡su anillo había desaparecido! Pensé que quizá se trataba de algún anillo de fraternidad o club y lo desapareció antes de que causara mayor daño, ¡bien hecho!, trabajamos toda la mañana y luego nos fuimos a comer, intercambiamos teléfonos, mails y cualquier cosa que nos mantuviera en contacto. Chateabamos todas las noches y pasábamos todos los días juntos. Un día pasó lo inevitable, me besó, me dijo que yo era todo lo que había pedido y más, que era como la cartita a Santa Claus. Los días que le siguieron fueron simplemente maravillosos aunque a decir verdad sentía que no lo conocía del todo bien. Habían pasado tan sólo 10 días y todo había sucedido muy rápido pero yo no podía estar más feliz, que buen verano!


Un día durante la comida, Jorge sacó el tema de las ex relaciones y yo accedí, me contó que había durado 9 meses con una chica y que antes de conocerme habían terminado y que jamás la volvería ver, que lo pasado estaba en el olvido y que yo era su futuro. No me importaba el pasado (ya que yo tengo el mío) y lo que realmente importaba era el futuro!

Nos quedaban 3 días para que terminara la quincena cuando salió su lado poeta. Me contó que escribía poemas y yo de ingenua le pedí que me leyera uno. ¡Sorpresa m di cuando me empezó a leer, NO un poema sino una carta a su ex novia en la que decía que la extrañaba, que no dejaba de pensar en su olor y su cuerpo en su cama! Mi cara fue de un “dulce polly” a un “what the fuck polly”, me imagino que se dio cuenta porque inmediatamente dijo “No debí leerte este...” y yo enmudecida con los ojos de satán y el estómago hecho origami asentí con la cabeza.

El príncipe se convertía en sapo, regordete e idiota, y me ví ahí...parada enfrente de la oficina, con el cigarrillo en la mano esperando a alguien a quien no conocía para trabajar juntos 15 días. ¿En qué momento dejé entrar a éste en mi vida? Lo que es peor, ¿en que momento lo dejé entrar en mi sábanas de seda rojas? Y lo interrumpí...


  • Jorge, tenemos que hablar.

  • Ok...sabía que te ibas a asutar.

  • Esto pasó demasiado rápido...no nos conocemos del todo.

  • Entiendo.

  • Me tengo que ir.

Así salí corriendo como Cenicienta a las 12, con la diferencia que yo no dejé caer ninguna zapatilla. No era él mi príncipe, ni cerca de serlo. Los siguientes dos días fueron terribles, casi no nos hablábamos. Terminamos el proyecto y por fin se fue de la oficina pero yo me quedé con la duda de qué le había pasado. ¿Porqué había cometido semejante estupidez? Si sabía que leyendome esa carta iba a asustarme, ¿porqué me la leyó?


Una semana después me fui a bailar con mis amigas, como siempre éramos las reinas del lugar. Pasadas las horas fui al tocador y al regreso me encuentro ni más ni menos que a Jorge, acompañado de una mujer insignificante.



  • Po...Po...Polly.

  • Hola Jorge! Cómo estás?

  • Bi...bi...bien.

  • ¿No me presentas?


En ése momento la música del lugar simplemente se fue a mute, todos dejaron de moverse, la bebida que salía de una botella a un vaso se congeló y mi oído se agudizó para escuchar al sapo croar.


  • Claro...te presento a Alejandra, mi esposa.


Y entonces una chispa en mi cerebro se encendió y lo ví claro. Anillo en el dedo anular. El choro de la ex novia. El “nunca la volveré a ver”.La carta que asusta. Y sí...todo un experto en seducir a colegas temporales. Cualquiera se habría puesto a llorar, habría cacheteado al sapo, habría soltado la verdad a la esposa. Yo no. Bien dice el dicho, cada quien está donde debe estar.


  • Encantada, soy Polly...Jorge y yo tuvimos un...


Juro que en ese momento pude escuchar como el sapo tragaba saliva y una gota de sudor resbalaba por su patético rostro....

  • ...un proyecto de trabajo juntos. En fin, los dejo que me esperan, bye!


Y me fui sin mirar atrás sabiendo que en todo momento fui honesta y no fui yo quien lastimó a alguien. Al final de cuentas mis queridos lectores, donde puse el ojo puse la bala, mejoré mi verano y en lugar de tener 15 largos días hundida en mi trabajo me aventé un affair. Huí cuando quise, sin compromisos. Hoy estoy aquí, divirtiéndome cada día más, más segura de mi misma, mientras el sapo se encuentra atado a un ente gris, sin chiste, condenado a saber lo que pudo tener y jamás tendrá.


Yo seguiré besando sapos para un día encontrar al príncipe que me haga suspirar. Hoy más que nunca, estoy segura que llegará.


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