jueves, 18 de septiembre de 2008

¿Puede un gorro terminar con un gran amor?

Viernes muy temprano, salíamos de casa de Tomás y María rumbo a Cuernavaca a la boda de Paulina…felices de la vida por el gran evento y el gran fin de semana que nos esperaba. Yo me hacía acompañar de Javier mi nueva adquisición después de aquella larga relación que les platiqué.

A veces es muy difícil sobrevivir a la presión de tu grupo de amigos, más si son como los míos que se fijan hasta en el más mínimo detalle y después de salir con un casi metro sexual igual que ellos pues iba a ser complicado llevar a Javier sin sufrir de algún comentario, ya que él era lo opuesto a lo que ellos consideraban suficiente para mi…y yo también un poco delicadita que hasta los calcetines tenía que ser perfectos…por lo tanto mi nivel de estrés era muy alto ya que no sabía como resultaría.

Les cuento que yo soy un tanto delicadita en relación a como el individuo viste más allá de que use ropa de diseñador si debe tener un estilo un tanto…mmm bueno, bueno, debe gustarme, pero pues ni modo de checar la maleta del cuate ¿no?

Así que llegamos al lugar, a una linda casa que por cierto Javier había conseguido…después de dejar las maletas era el momento de sacar el traje de baño…Ay dios!! sólo de recordarlo vuelvo a sentir como mi alma sale del cuerpo como en ese momento me sucedió cuando lo vi bajar por las escaleras tal cual se hubiera escapado de la Isla de Guilligan…Traje de baño floreado espantoso, playera y un gorro…que gorro no tenía madre!!! Era camuflageado en tonos de azul como tipo el que utilizaba el chaca chaca de Ariel…no puede ser, no puede ser!!!! De verdad sentí que moría cuando lo vi, hay que ser muy certeros en ocasiones para elegir lo que nos viene bien y esa clase de gorritos no debes de utilizarlos a menos que seas Brad Pitt.

En fin…justo en ese momento salió al súper mercado a comprar algunas cosas que nos hacían falta acompañado por Tomás, me percaté de que no llevaba el espantoso gorro puesto pero no era grave que saliera así a la calle sino que yo tuviera que soportar verlo con el puesto al regresar…corrí como loca al cuarto y busqué aquella espantosa cosa por todos lados, pues donde lo habría podido dejar si minutos antes lo portaba con tal orgullo que no podía creerlo voltee su maleta al revés saltaba corría y demás con tal de encontrarlo antes de que regresara…¡¡yes!! Al fin lo encontré, al verlo puse cara de absoluto odio e intolerancia pero en verdad parecía tener vida y me miraba con cara de ¡¡ni lo pienses escaparé!! Por dios santo…-¿Qué hago?, ¿Qué hago?- y en eso escuché sus acaudalados pasos por las escaleras -¡carajo no puede ser!-

Yo se que a ustedes puede no parecerles tan grave pero a mi el mundo se me terminaba todas aquellas cualidades de buen mozo se borraba cada vez que por mi mente pasaba la imagen del gorro azul en su cabeza. Así que no me quedó más que esperar el momento adecuado y cuando lo tuve no desaproveche la oportunidad, levante mi traserito de aquella silla y subí las escaleras, de manera sigilosa y con gran precisión tome aquel gorro que seguía mirándome pero ahora lo hacía con miedo pues sabía que su fin había llegado…lo tomé entre mis manos con gran fuerza y lo enterré en lo más profundo de mi maleta…ja ja …misión cumplida!! Regresé Con él y nos dispusimos a disfrutar de la agradable velada junto con el resto.

Ahí no terminaba mi angustia pues ahora la pregunta era ¿qué usará mañana? A caso me saldría con un traje blanco y sombrero como de un trovador yucateco…!! Mi cabeza no dejaba de dar vueltas mientras mi esperanza era que para el gran día sacara una vestimenta convencional…

Amanecí de un humor negro, ya mi actitud no era cordial para con él sin embargo tenía que controlarme a pesar de que su guardarropa era el culpable de sentirme así. Salí rumbo a un salón de belleza donde María y yo nos arreglaríamos, es importante señalar que mi mal humor era tal que no abrí la boca durante dos horas que fueron las suficientes para acabarme de desgraciar el fin de semana ya que la mujer que me peinaba parecía ser amiga del gorro azul y estaba cobrando venganza con mi pelo ya que me dejó la cabeza como si fuera yo hermana del cara de papa mi pelo parecía ser de plástico.
El tiempo estaba encima llegué y mientras introducía en mi cuerpo en aquél hermoso y elegante vestido turquesa sólo pensaba en mi pelo, así que sin más trate de pasar un cepillo y quedé fatal pero era mejor que seguir jugando a la mujer cara de papa…mis ruegos eran para que él saliera bien vestido…pero no fue así, de repente escucho “Polly, que tal me veo” queeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee nooooooooooooooooo…eso no podía ser posible…portaba con tal orgullo una guayabera estilo Carlos Santana con unos lentes de poncharelo…miestras que el resto salieron con hermosas guayaberas de lino propias para el evento…

No podía hacer nada, y tampoco podía llevarlo por una pues ya era demasiado tarde…así que con cara de asesina lo mire y le dije…-te quitas esos lentes, o te prometo que no vas conmigo a la boda- carajo hay una regla muy clara cuando vayas a un evento tal como una boda por favor si no eres Elton Jonh no uses cosas estrafalarias, total que amablemente aceptó quitarse los lentes y me aseguré de que los dejara en el coche.

Llegamos al evento y ahora sí yo era la mujer cara de papa por lo larga que la tenía mi mal humor sobrepasaba los límites de todos los tiempos, él se dedicó a bailar y pasarla con mis amigos mientras que otros lo criticaban diciendo que era la guayabera mas gay que jamás habían visto –por dios que humillante- yo nunca me paré de mi silla y ahí pase la boda entera, llegó a tal grado mi estrés que le pedí que nos retiráramos y se atrevió a decirme que no, así que por un par de horas más tuve que aguantar todo el showcito…

Al día siguiente de regreso a casa cada vez que se me acercaba sentía que me brotaba sarpullido, no toleraba ni siquiera que me hablara….no, no, no era una cosa terrible pero yo no podía creer que un simple outfit pudiese ponerme así realmente me había enloquecido, ya sólo espera el momento de estar de nueva cuenta en casa sola en mi cuarto y deshacerme del gorro azul que invadía mi maleta.

Claroooo esperé al lunes y en cuanto lo vi entrar por la puerta de su oficina corrí a darle los buenos días y a pedirle una cita para tener una gran plática…que se tradujo en un simple y clásico “NO ERES TU, SOY YO pero no podemos seguir” al salir de ahí me sentí una desgraciada y cargué con culpa por algún tiempo ya que él realmente se había enamorado de mi y era un buen ser.

El gorro tuvo un final feliz, ya que pasó a manos de un hombre vendedor de periódicos que todas las mañanas veía rumbo al trabajo y hasta la fecha lo utiliza, mi relación quedó en un bote de basura lleno de soberbia y superficialidad.

Así que esta vez nos vamos con un consejo…nunca se apresuren ni traten de llenar huecos porque sólo nos lleva a hacerle daño a los demás…¿el amor hacía alguien puede basarse en algo tan superficial como un gorro azul? No, claro que no la única respuesta es que ahí no había amor.

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