Ese día conseguí el empleo, salí de ahí con una actitud triunfadora y con la esperanza de volverle a ver, a los pocos día de integrarme a mi nueva vida laboral me di a la tarea de investigar todo acerca de ese hombre…¿soltero, casado, viudo, divorciado? ¿puesto que ocupaba? y todo aquello que resulta un básico para emprender una nueva conquista.Llego el mes de diciembre y compartimos una mesa en la típica comida navideña chafa de oficina...era el momento y antes de abordarlo, él lo hizo. Tuvimos una ligera plática donde amablemente se ofreció a llevarme de regreso a casa ya que vivíamos por el mismo rumbo, rechacé la oferta y la dejó abierta diciendo que el día que se me ofreciera podría llevarme o traerme.
Poco a poco ese maduro hombrecito comenzó a gustarme más y más, y sabiendo que estaba
totalmente disponible comencé a planear una estrategia para acercarme a él y probar suerte, así que llego el momento de que mi unidad móvil fuera a servicio y pues yo quedaría imposibilitada para poder llegar a mi trabajo, así que usando mi mejor vestido de oficina y aguantándome la pena, bajé hasta a su oficina y le pedí un aventón para poder ir a mi trabajo y regresar con él, claro que muy amable aceptó y a partir de ese momento todo iba bien.Así que por varios meses compartimos uno y mil eventos, nos volvimos una buena mancuerna y un interminable chisme de oficina donde yo la abogada de la empresa había logrado atrapar al cuarentón empedernido que se traducía en el siguiente comentario de pasillo “esa maldita oportunista tiene al soltero más codiciado y no sabemos si entre sus piernas”…ja ja ja…si supieran.
El idilio de amor en mi cabeza cada día crecía, él siempre prestaba toda su atención para conmigo y de pronto ya compartíamos momentos con sus amistades más cercanas, jamás afirmaba ni negaba que tipo de relación teníamos, y siempre me presumía que yo era una gran mujer que contaba con todos y cada uno de sus requisitos, era yo una niña bien, hija de familia con fuertes principios y una moral intachable, a razón de eso yo me preguntaba – ¿Qué me falta entonces?- así que mientras tanto yo quería que fuera él, sí el que debía de estar conmigo para un final de cuento de hadas.
Mi corazón se llenaba de esperanzas que él alimentaba día a día, a veces me resultaba imposible entender su actitud porque nunca quería compartir eventos que fueran míos, sólo debía de estar yo para él, para compartir sus terribles borracheras donde siempre perdía el estilo y yo cuidaba de sus espaldas.
No puedo negar que adoraba jugar el papel de rescatadora, que para mi era todo un honor sentirme como esa linda pero fuerte princesita que lo sacaría de su inseguridad y gusto por el alcohol, así que el tiempo seguía pasando y él seguía abusando de lo que yo por él sentía, le gustaba jugar a lo que no éramos ya que ante los demás el siempre demostraba que yo era tan suya y tan perfecta como a mi me hubiera gustado ser…Pero al final era sólo un juego donde yo bailaba al son que él tocara…Pasaron meses y meses y decidí seguir a lado de quien más me hacía sufrir y cada instante juntos era tan divertido, podíamos compartir desde un simple cigarro en la oficina hasta largas y divertidas borracheras, casi a diario nos acompañábamos de camino a casa con largas llamadas…pero nunca avanzábamos, todo quedaba en esos efímeros momentos de los que yo me aferraba y por cada buena actitud de ese cuarentón yo borraba todos los amargos ratos que me hacía pasar.
Cada día iban en aumento sus negativas para asistir conmigo a algún evento, yo en el fondo sabía que era por no comprometerse a nada pero lo que él no sabía era que lo único que yo pedía a gritos era honestidad y un poco de valor de su parte para enfrentarse a ese sentimiento que por él tenía…en realidad lo que yo necesitaba era valorarme y darme cuenta que sólo recibía migajas.
La situación había llegado al límite. Mi frustración crecía día a día y por cada salida, yo lloraba durante horas sintiendo que las cosas ya se habían salido de control pues todas las citas eran maravillosas pero no podía creer que ese hombre que me alababa todos los días no fuera capaz de tener un acercamiento más conmigo, que a caso soy la mujer perfecta pero ¿no soy lo suficientemente atractiva para provocarte nada?Después de un año y medio de dizque vida, decidí salir de la suya pero lo hice de la manera más cobarde: a través de un correo electrónico donde le decía que me despedía para siempre que la situación que guardábamos no daba para más y yo no podía seguir así. Respondió con frases como “ no se me hace justo” “que mala onda” “pero como quieras”…¿que tal mis queridos lectores? -“no se me hace justo”- pues a mi menos justo me parecía que me hubiera utilizado por tanto tiempo y claro yo haberlo permitido porque como dicen “para que exista un cabrón, siempre tiene que haber una pendeja”.
Bueno y como buen cabroncito,habló a sus amigos para contarles lo que había pasado diciendo que yo estaba loca y demás! o sea resultó ser un mariquita cobarde y hablador…lo deje pasar porque al final no podía esperar menos de un cuarentón sólo y resentido con la vida…
Al final abandoné esa oficina para crecer profesionalmente, y de paso darle un empujón a mi ego, que tras año y medio de estar con alguien que no estuvo conmigo, estaba desgastado.
Unos meses después me enteré, por un cercano amigo, que le había dolido mucho mi partida y que estaba sufriendo demasiado, entendí que mi manera de hacer las cosas no había sido la mejor y como toda buena pendeja, aún existía una pequeña luz de esperanza ¡háganme el favor!, así que me inspiré y le envié un dramático correo donde al fin me atrevía a decirle todo y por primera vez sería honesta por completo…donde con una frase tal como esta me dí el tiro de gracia: “Pues me enamoré y no lamento haberlo hecho por que me doy cuenta de que aun tengo esa capacidad” wow!!! Él sólo respondió tan cobarde como siempre…hablando de todo menos de eso con un “no se vale” ja ja ja
Hoy tengo claro que de nada vale hacer castillos en el aire, sólo conseguimos lastimarnos y perder oportunidades con otras personas que en realidad valen la pena. De repente hay que dejar el espíritu rescatador a un lado y abrir el corazón para alguien que este dispuesto a compartirlo todo…No olvidemos que todo aquello por lo que pasamos vale la pena y nos va preparando para cuando llegue el verdadero amor, aquél con el compartiremos hasta el más mínimo detalle, con quien cada respiro no es más que una bocanada de paz y aunque nos quedemos en silencio siempre estamos en conexión…
La ilusión siempre hay que alimentarla…pero hay que mantener alerta la razón.
1 comentario:
Dulce Polly, este si que era el sapo mayor, el rey de los sapos... o sea, cuarenton, borracho, sacaton.... para mi que es gay.
Saludos mi amiga polly.
Atte, Polly's friend
Publicar un comentario